Cuando leí "Estambul, ciudad y recuerdos" de Orhan Pamuk, me entraron unas ganas tremendas de conocer la ciudad. Más tarde, al ver "Crossing de bridge", vi claro que lo NECESITABA. Así que el primer viaje del 2009 (y espero que el primero de muchos) para allá que hemos tirado.

Estambul es una ciudad de mugre, como decía el otro día un amigo, jaja. Pero es una ciudad que aún con su mugre y su decadencia, hipnotiza. Ves costumbres que te resultan ajenas y lejanas, pero que allí conforman el día a día de la mayoría de la población. Sorprende su mezcla de culturas, que ha unido elementos de todas aquellas que han ido ocupando la ciudad a lo largo de la historia (reconocer en un mismo templo características del imperio bizantino y otomano no deja de llamar la atención). Es una ciudad muy viva, que despierta los sentidos... es una ciudad para ver, oler, escuchar... (me enamoré del Bazar de las Especias, qué paraíso, deu meu).

Al llegar tenía la sensación de que los turcos gritaban mucho y continuamente se peleaban. A los dos días allí te das cuenta de que es su forma de hablar y socializar, y lo que identificabas como agresividad en un principio realmente no lo es. Son ciudadosamente amables y siempre encuentras a alguien dispuesto a ayudarte.

Ayer volvía pensando en la cantidad de prejuicios que genera la ignorancia y el miedo a lo desconocido. Viajar debería ser asignatura obligatoria en el cole o instituto, como la lengua o las matemáticas.

Dejo un video de una de las cosas que más me impactó al llegar, la llamada al rezo en la Mezquita Azul, que hacen 5 veces al día por megafonía y se escucha por toda la ciudad.

Todo el mundo a rezar from the_wrong_girl on Vimeo.

La primera noche creí haber soñado con este sonido. Cuando a  media mañana volví a escucharlo, me di cuenta de que no había sido un sueño, sino la primera llamada al rezo que hacen cuando amanece. Esta noche en Madrid he echado de menos oirlo como en una agradable nebulosa a las 5 de la mañana :)